Campos Lilas, dulces y amaderados
14/10/2017

El Cañon del Ocre

LA RIOJA. Famatina.

Ubicado a 2500 metros de altura sobre el nivel del mar y atravesado por el emblemático río amarillo de los lavadores de oro, el lugar fue precursor de varios emprendimientos productivos, que lograron crean las tintas o pigmentos que hoy se aplican en muchas pinturas.

 

S orprende ver la bajada del Río Amarillo, que deja la mina La Mejicana a 4600 metros de altura sobre el nivel del mar y a mitad de camino surca el cañon en un paso lento, atrevido y majestuoso.

Para muchos, el Cerro Fámatina en la Rioja, comienza a deslumbrar en el país después del conflicto con la minera Barrich Gold y el famoso movimiento que derivo en el grito de un pueblo bajo el slogan “El Famatina no se Toca” que terminó por expulsar al grupo canadiense (Toronto) del proyecto que impulsaba la extracción de oro a cielo abierto, con un alto riesgo de contaminación del agua con cianuro.

Sin embargo, la historia de la región brilla por otros matices que desde lo productivo pone en escena a una familia de la localidad de Alto Carrizal, que hace más de 50 años comenzó a bajar el ocre desde el cerro, cargándolo sobre las mulas como única herramienta de transporte.

Primero fue el padre y luego su hijo. Lo cierto es que Eralio Olivera cada año, recoge entre 5000 y 7000 kilos de polvo de ocre, con el objetivo de industrializarlo para la elaboración de pinturas.

En esta región, las economías son familiares y de subsistencia; así como también, las oportunidades surgen de las crisis.

Según Daniel Olivera, responsable de la dirección de Turismo, el crecimiento del departamento comenzó a afianzarse a partir del año 2010 por la lucha del Famatina y inquietud por conocer, lo que se ignoró por tanto tiempo.

El funcionario celebra un crecimiento del 25 % de agroturismo en la zona, potenciado por fincas vitivinícolas, así como también, otras especializadas en la plantación de nogales y frutos de pepita.

En los últimos años, cada invierno ha sido receptor de un promedio de 5000 turistas que se albergan en posadas rurales o establecimientos productivos transformados en hoteles boutique.

El Valle de Famatina, integra un circuito nutrido por paisajes que se mezclan con el esfuerzo cooperativo de sus habitantes. Hay asociaciones de productores de tomates que trabajan cerca de 50 hectáreas por año, diversificadas en varias parcelas.

Una conjunción de colores, que por momentos se mezclan con ciruelos, membrillos, peras y duraznos.

Los lugareños dicen que el Cañón del Ocre, es un regalo a los ojos, a la vista de los visitantes. Este placer, puede ser acompañado con una copita de grapa elaborada por los hacedores y artesanos que tiene el pueblo de Pituil. Todavía hay lagares de madera, moledoras manuales de uva y algunas pucas de barro, toneles y bordalesas para el tradicional vino patero que abunda en el pueblo.

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