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23/05/2026Aapresid: el suelo abunda

Aapresid. Números finales y balance
En el último siglo, los cambios se lograron con ciencia, tecnología y manejo agropecuario. En el corto lapso, la sostenibilidad ambiental y del suelo será la línea madre para saber si el desarrollo continúa.
Si uno hace un recorrido por los últimos 100 años del campo, los registros indican que la producción y consumo pasaron de 1000 a 3300 millones de toneladas de granos en la última franja de 6 décadas. Interactuaron un 80 % de productividad y valor agregado en solo un 20 % de expansión del territorio agrícola del mundo.
Todo estuvo apuntalado por ciencia y tecnología pero sin escuchar demasiado los reclamos del suelo que se hicieron más fuerte en los últimos 30 años.
El primer grito, lo tomó el modelo productivo basado en la siembra directa que se inició en EE. UU en la década del ´70 y se perfeccionó en Argentina a mediados de los ´90.
Todavía algunos recuerdan las tribunas que la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), montaba en sus campos demostrativos o las jornadas Un Productor en Acción, para admirar la pampa húmeda o los suelos más productivos de nuestro país donde confluía la vegetación natural, los ecosistemas, flora, fauna y los cultivos.
Ahí se indicaba que la prosperidad productiva solo avanzaría si se alterara lo menos posible ese paisaje. En el tiempo, el resultado de sembrar y mantener el campo siempre vivo y verde terminó convirtiendo en potencias productivas mundiales a 3 naciones de América, entre la que se ubica Argentina.
Esta semana, en los pasillos de 34º Congreso de Aapresid, se vio a un productor que entiende el concepto, pero que –al mismo tiempo- adopta como una esponja y con claridad pragmática las tecnologías que son eficientes y tienen una taza de retorno para que el esfuerzo realizado sea consistente y mayor a la inversión hecha. Ahí, hay una traba por resolver o reforzar y también forma parte de la voz reclamada por la ineficiencia de muchos productos para atenuar la proliferación de malezas, las tolerancias de los insectos y la compactación de los suelos después de tanto tiempo.
Si la condición no se cumple con prevalencia en el tiempo, seguirán apareciendo las flaquezas del sistema, más allá de la necesidad de ampliar la conciencia de ser sustentables en el uso de los recursos y el suelo; ya que ambos no son renovables en cortos lapsos.
Hoy, la idea de lograr un campo fértil, compromete a varios actores; los que seleccionan semillas para el manejo de la genética, la agricultura digital, la inteligencia artificial, los drones, el manejo de datos en sistemas integrados y las prácticas tradicionales o básicas de cada establecimiento agropecuario.
Para Aapresid, en Argentina el suelo abunda y nos coloca como una de las pocas regiones que aún conversa ese privilegio. El sueño de la institución pasa por un incremento de la agricultura regenerativa en las provincias del país donde aún no fue posible; y por una Patagonia verde que corone el proyecto y anhelo de tanto tiempo.
Hay virtudes y errores. Una atención puesta en cambios vinculados a la fertilidad del suelo, la rotación que –por cuestiones económicas- no ha terminado con el monocultivo de soja y los campos donde solo se prioriza el resultado y márgenes anuales por encima de un manejo sustentable.
El modelo (SD) no se negocia manifestaron sus expertos, resaltando como gran capital al suelo. “No creemos en la simplificación y los errores que genera volver a las labranzas. A veces, algunas prácticas generan un espejismo que puede dar resultados positivos los primeros meses o en una campaña, pero después termina siendo peor el remedio o la enfermedad”, sentenció el Ing. Tomás Oesterheld. Vicepresidente de la Asociación.
Al cierre, hizo un llamado a los productores y técnicos que no conocieron lo malo de las labranzas hace 30 años y el daño que se podría generar con su uso de forma ocasional.
Acompañando los reclamos del suelo, hablaron de actuar para que cualquier nueva tecnología este siempre encuadrada dentro de los parámetros que impone la sustentabilidad de lo que se haga y el límite de los recursos.





