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10/08/2024Agro: los dirigentes avalaron ser pacientes y tolerantes

AGRO. Hasta el 2025 se puede aguantar.
Los gremialistas, cadenas productivas y segmentos de la producción abrieron un impase hasta el próximo año.
Solo alcanzó con el compromiso público del presidente de la República, Javier Milei en la tribuna de la Rural de Palermo, hacia la eliminación del Impuesto País en el 2024 y el inicio de la reducción y baja de las retenciones (DEX) durante el 2025, para que el campo renovara los votos de confianza a la gestión y garantizara tolerancia, espera y acompañamiento.
En lo previo, las últimas semanas se colmaron de reuniones para consensuar los tiempos, generar calma a las bases que reclamaban y mostrar algunas señales de cambios enumeradas. Dado el escenario, el dato más contundente para este mes ganadero, fue demostrar que a pesar las ventas limitadas de cortes cárnicos en los comercios por el menor poder de compra de los consumidores, los novillos y terneros lograron superan el nivel de inflación, permitiendo que los ganaderos recompongan los precios de los últimos 12 meses.
Detrás siguió el detalle de un campo que buscará más trabajo, producción e innovación como compromiso que excede a cualquier administración que gobierne.
“Preferimos no centrarnos en las quejas y reclamos. Apelar a la paciencia”, subrayó el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino agregando que cuando los precios son razonables, en el país se siembran más hectáreas.
El dirigente, había remarcado que la baja en el valor de los fertilizantes y otros insumos, disparó la siembra de trigo e impulsó la incorporación de 400 mil hectáreas.
También compartió datos con sus colegas de la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CEEA), que indicaban un crecimiento de 2.5 % de la economía en estos últimos meses, aunque con un 90 % de empuje motorizado por el agro.
Por ahora, los empresarios del sector están pidiendo que no se confunda falta de liquidación de granos, con administración sana y buena de los recursos. También que se preste atención al daño de las retenciones, por medio del desaliento y desaparición de productores en las últimas 2 décadas.
“Éramos 300 mil y ahora quedamos solo 230 mil productores entre las actividades agrícolas y pecuarias. En esa misma franja de años, tributamos 190 mil millones de dólares en retenciones, que no cambiaron demasiado la realidad e infraestructura de Argentina”.
Según la SRA, trasladar una tonelada de maíz desde 700 kilómetros distantes de los puertos del Gran Rosario, cuesta el 25 % del valor del grano; aunque de alguna terminal hacia Europa solo sale el 12 %.
Al campo, le gusto escuchar a un gobierno que los considera como los que tiran para adelante del carro del país, alcanzando el grado de héroes, según las propias calificaciones del presidente.
Muchas afirmaciones sonaron como una caricia para un sector demasiado golpeado por los gobiernos o; -tal vez como dijo Javier Milei- algunos iluminados que quieren volver a la agricultura precámbrica.
La semana tuvo conceptos fuertes, como el que trabajar la tierra es hacer civilización. También los planteos sobre si la producción agropecuaria es nociva para el medio ambiente, mucho más lo es la pobreza y el hambre.
Acá, se viene notando una orientación de la postura que mantendrá Argentina en las próximas discusiones. Por un lado, se realzó el sistema de sostenibilidad basado en la siembra directa, pero se desestimaron los reclamos constantes por el cambio climático, protocolos europeos y otras resoluciones que la cartera agrícola no las considera de esa manera. De hecho, a esta postura se sumó la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), que rechazó la normativa de cara al próximo año, que habla de restricciones a la compra de granos y derivados producidos sobre campos o tierras que hayan sido desforestadas.
Se están digitando nuevas líneas de pensamientos para el agro y hay un pedido de freno a tantos requisitos, impulsados por Brasil, Paraguay y la Argentina hacia la Unión Europea y otros bloques.
Sobre nuestro país, se pidió abandonar algunos fundamentalismo, casi obsesivos sobre las formas de producir. “El campo debe recuperar el lugar que la política le niega desde hace décadas”, se subrayó con contundencia. Hay movimiento sobre todo esto y una mirada distinta a lo que estaba pasando.




