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Un conflicto que pone en jaque la sustentabilidad productiva

CAMBIO. Tras la guerra muchas naciones intervendrán los mercados agrícolas.

La oportunidad para muchas naciones del mundo podría ser limitada. Argentina sólo se puede ver favorecida en el corto plazo.

Un aumento sostenido de los insumos y combustibles, junto a los inconvenientes por la producción del trigo y girasol de las regiones Rusas y Ucranianas, son una bomba de tiempo para los planteos agrícolas que se vienen. No hablar si se tiene en cuenta que Rusia aporta el 13 % en el mercado mundial de fertilizantes.

El análisis de la guerra y lo que se viene no es tan alentador como creen algunos actores del sector agropecuario argentino, quienes consideraban que –tras la pandemia– se iba a dar una paulatina recuperación de los tiempos perdidos por el conflicto sanitario que tuvo en jaque a todo el planeta.

Esta semana se fue profundizando la importancia de la región circundante al Mar de Azov, que comunica los puertos del Mar Negro. Se pudo ver como la mayoría de sus actividades han sido suspendidas por la guerra.

Tampoco fue casual el análisis de los suministros, el gas, petróleo y la posible intervención de los mercados agrícolas por parte de la Unión Europea (UE), previendo el desorden que puede dejar las post guerra.

“Hay preocupación en los bloques, su continuidad y los posibles cambios en infraestructuras de comunicación, desarrollo y abastecimiento de la mayoría de los países”.

La afirmación parte de varios analistas, que vienen siguiendo el movimiento de los mercados y los valores records en sus cotizaciones. En principio, la soja viene de un incremento en su valor cercano a los 100 dólares en menos de un año y el trigo acaba de batir todos los guarismos superando los máximos de los últimos 14 años.

“Es probable que el aumento de los combustible afecte al comercio internacional, ya que los conflictos bélicos siempre han recaído en cuestiones de estas características. Otro punto se pueden dar en los seguros que ya se encuentran en alza porque las compañías tienen temor con respecto a lo que pasará con el flujo de las mercancías”, aseguró el experto en política internacional Cristian Riom.

Este analista, no duda en pensar que el precio de los commodities seguirá en aumento y es probable que una situación similar se dé en la producción vacuna. Sin embargo, reconoce que la fluctuación tendrá que ver con el tipo de conflicto y cuánto se extenderá su desarrollo. “En el corto plazo Argentina se puede ver favorecida; aunque al mediano o largo plazo con el aumento sostenido de los insumos la situación será de una nueva crisis”.

Ahora, en este contexto y más allá de que la cuenca del Mar Negro es el epicentro del mercado mundial de girasol, significa el 60 % del comercio de esta oleaginosa, cerca del 80 % del comercio mundial de aceite, y en esta jugada Ucrania es el mayor exportador de aceite de girasol del mundo. Esta nación es un capítulo aparte en el conflicto entre EE.UU y Rusia que lleva décadas y se remonta al momento de la desintegración de la Unión Soviética en 1991.

Es decir, en esta guerra estratégica y comercial, la organización bélica (OTAN) creada en 1949 para enfrentar a los Rusos y el bloque comunista, no desapareció después de cumplir con este primer objetivo. Desde ese tiempo, esta organización militar de Occidente, continuó siendo liderada por EE.UU y sumó el acompañamiento de los países occidentales europeos. “En resumen, para Rusia esto es una amenaza, una señal de alerta en la cornisa de su frontera”, reconoció Cristian Riom asociando gran parte de esta historia con el campo, el desarrollo productivo y la importancia comercial y logística de la zona.

“Volvemos al principio o quizás retrocedemos. El mundo continuará con relaciones tensas entre EE.UU., Rusia y China; este último un país que –por ahora– se perfila como expectante”, reconoció Riom, bregando por la continuidad de una disputa pacífica.

Al cierre, este analista llamó a observar la nueva distribución de los recursos de muchas naciones. “Se esperaba que después de la pandemia, el tema fuerte a abordar sería la sustentabilidad de todos los procesos y el cambio climático, pero es posible que eso cambie nuevamente, salvo que haya un paraguas en este tema”, resumió y ejemplificó diciendo que gran parte del presupuesto de muchas naciones será re direccionado a la seguridad. Preocupa un posible abandono (presupuesto) de los esquemas productivos sustentables. “Se están destinando miles de millones de dólares a la industria armamentística y ya hay un justificativo para que cerca de 6.000 millones de dólares de muchos países de Europa dejen de ir a la protección del planeta, las energías verdes, la agricultura sustentable y pasen al fortalecimiento militar y de los ejércitos. “Hay una nueva prioridad que desvirtúa los protocolos y muestra una realidad inmediata y diferente”, subrayó.