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Se afianza la era bio en la agricultura

INTERÉS. Cada vez más productores buscan atenuar pérdidas.

Ya hay tratamientos para semillas que garantizan un incremento de rendimientos del 7 al 9 %.

Un grupo de investigadoras del Conicet, se unió a varios empresarios del sector agropecuario y fundaron Puna Bio. El hecho es significativo si se lo observa desde el punto de vista de la ciencia y tecnología, ya que es uno de los primeros pasos que se realiza desde un organismo nacional hacia la actividad privada, con el potencial de todo un proceso de investigación y desarrollo sobre zonas extremas de nuestro país, que serán adecuadas como nuevas alternativas para una agricultura más sustentable y rentable en plena pampa húmeda o región núcleo central.

Se trata de profesionales en biología, ecología y biotecnología con un amplio nivel de estudio sobre la Puna Argentina, donde las investigaciones se han remitido a territorios ubicados a 5000 metros sobre el nivel del mar, con ausencia de nutrientes, presencia de metales pesados y radiaciones UV.

“Vimos que en estas condiciones, hay plantas que crecen y hay microorganismos (bacterias extremófilas) que ayudan en su crecimiento sobre condiciones extremas”, remarcó la Dra. Elisa Bertini responsable del área Ciencia Global de Puna Bio.

Estas especialistas, han logrado avanzar en la promoción del crecimiento vegetal y, al mismo tiempo, sobre estos parámetros comenzaron a diagramar una agricultura diferente.

“Ha sido un trabajo complejo, si pensamos que hemos logrado salir de la ciencia básica e irrumpir en el laboratorio para mostrar cómo se puede trasladar todo esto a las aplicaciones. Sería llevar todos los extremófilos de La Puna al campo, o más precisamente a los cultivos de soja, maíz, trigo y porotos”, subrayó Elisa Bertini.

Asimismo, resaltó que la pata que les faltaba para el desarrollo completo la consiguieron de la mano de Franco Martinez Levis, que mediante un programa acelerador logró aunar este núcleo de científicos con emprendedores de negocios.

“Eso permitió formar un equipo, que inició las pruebas a campo en soja y pudo posicionar en el mercado un nuevo producto mejorador del rendimiento de la oleaginosa y con particularidades especiales para la tolerancia al estrés”, expresó Franco Levis, presidente de Puna Bio.

Este empresario, resaltó la diferenciación del sistema de tratamiento de semillas (Kunza), al considerar que la formulación biológica no contiene los microorganismos tradicionales, sino que por el contrario, se trata de bacterias aisladas en regiones circundantes a la provincia de Catamarca.

“Toleran sequía, salinidad y estrés. Por ende, promueven el crecimiento ante estas condiciones, perfilándose como los adecuados para los actuales años agrícolas que se encuentran marcados por eventualidades del clima”.

Por ahora, la firma ha montado todo el desarrollo en un centro de investigación ubicado en Tucumán, pero ya están avanzando con ensayistas privados en 7 provincias argentinas y otros centros de soporte y prueba de EE.UU y Brasil.

Marea biológica

En la última década, el paso de la agricultura a los productos biológicos comenzó a verse como una tendencia mundial. Ya no se trata de competencia o innovación, sino de una cuestión de complementación de las empresas y necesidades.

Producir de una manera más sustentable ya está por encima de la cantidad y se encuadra más a no dañar el suelo y reducir las emisiones de carbono.

“Las grandes empresas se están inclinando al uso de recursos más naturales, que permitan incrementar los rindes pero con sustentabilidad en el tiempo”, enfatizó Levis.

Esta semana, los técnicos de Puna Bio, mostraron en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, parte de los resultados que vienen obteniendo.

Según, Elisa Bertini, las bondades de la protección en los cultivos es formidable. “Cuando uno baja estos microorganismos desde la altura al nivel del mar, siguen performando de manera excelente y la diferencia la expresan ante una situación de estrés ya que no mueren como las bacterias comunes sino que siguen ayudando a las plantas, y suministrando nitrógeno no solo por fijación biológica, sino también por distintos mecanismos”, agregó la científica resaltando que son mejores solubilizadores de fósforo y suministradores de hormonas, poliaminas y en algunos casos inhiben el crecimiento de hongos patógenos.

Por ahora, los avances se pueden llevar adelante mediante una licencia otorgada por Conicet, ya que desde ese organismo partieron las investigaciones iniciales. También, interactúa la provincia de Catamarca por medio del protocolo de Nagoya (acceso a recursos genéticos), que le permite a esta región cobrar regalías después de la comercialización del producto.

“Un ejemplo de interacción que cada vez se hace más habitual en el sector agropecuario”, subrayó la especialista.