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Este año 700 productores de cerdos dejarán la actividad

Cerca de 45 pesos por kilo producido perderá el sector mientras duré la nueva edición dólar diferencial para el campo.

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En total se estima que sumando los 2 últimos años más de 1.500 productores porcinos no podrán mantener su actividad productiva por los altos costos y distorsiones de las nuevas medidas para el agro.

Aún si el gobierno se decide a acelerar las compensaciones, como lo hizo con los productores avícolas por un monto de 2.000 millones de pesos, la situación será difícil porque se llega tarde con la asistencia.

Por otra parte, el segmento espera un reintegro de 800 millones de pesos como compensación por las distorsiones generadas durante el mes de diciembre (2022) con el dólar soja. “A esta altura, con los índices de inflación registrados en estos 3 meses, nos estarán devolviendo un 30 % menos”, indicaron los referentes de las asociaciones de porcinocultores de varias provincias.

Esta semana, se supo que en el término de los próximos 45 días, los cerdos vendidos en el país, tendrán un aumento del costo que rondará los 2.000 millones de pesos. La cifra comenzó a alterar a toda la cadena que viene buscando –desde hace años– un espacio competitivo entre las 3 carnes más consumidas de Argentina.

“Venimos de un precio que se va acomodando. De hecho en las últimas 3 semanas, los cortes de cerdos han estado más baratos que los de pollo y carne vacuna. Nos hemos hecho una carne competitiva a la hora de comprar por la cercanía con el precio aviar y el distanciamiento de la carne bovina y no queremos dejar de ser una opción interesante, por los errores que se cometen con las políticas agropecuarias”, subrayó el consulto Juan Uccelli.

A su tiempo, desde la Federación Porcina Argentina resaltaron el inminente rechazo a la creación de un tipo de cambio diferencial para algunos productos del agro.

“Esta medida, similar a la adoptada en septiembre y en diciembre del año pasado, es realizada en un contexto de escasez en producción nacional de granos por la sequía. Esto significa que a las dificultades para conseguir harina de soja se le sumará la suba de precio y el aumento los costos de producción superior a un 10%. Nos preocupan estos parches macroeconómicos que generan una distorsión enorme en la economía y castigan a sectores como el porcino que en 2023 viene creciendo a un ritmo del 12,3 %, agregando valor en origen y creando trabajo genuino”, remarcó José Arrieta, presidente de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba (CappCor) y directivo de la Federación.

Según Arrieta, todas las provincias productoras de porcinos están sorprendidas por la medida y los aumentos del maíz y la soja en las granjas productivas. “Los complican el crecimiento, la distribución federal que venimos generando desde hace 15 años, el arraigo, la eficiencia y generación de empleo”.

El directivo expresó que era obvio que los granos y sus derivados iban aumentar y no es momento para poner en jaque a la actividad.

Asimismo dijo que como precedente, en el dólar soja 1, se callaron la boca y asumieron todos los costos y complicaciones, posteriormente sobre el cierre del año pasado asumieron la medida con la responsabilidad de una devolución de las pérdidas por parte del Estado Nacional y aún no se hizo. “Ahora la actividad ya no puede seguir aguantando. No nos quedará rentabilidad en el negocio. No nos han ingresado con el beneficio de las economías regionales y estamos viendo el ingreso de carne porcina desde Brasil a valor del dólar oficial”, anticipó destacando que se transforma en una conveniencia para los importadores que sortean la compra de los cortes nacionales. Por ahora, la Federación Porcina Argentina ha manifestado que las alternativas son pocas, ya que toda la producción y suplementación en la alimentación de cerdos es en base a maíz y subproductos de la soja. “El gobierno no está viendo que el impacto no es solo en los granos, sino en todos sus derivados. Nosotros podemos reducir el uso, pero no reemplazar el 100 % de los granos para transformarlos en carne”, enfatizó Arrieta agregando que las demoras en la instrumentación de las medidas son una gran condicionante que se suma a las problemáticas globales.