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La firma Apache suelda un acuerdo con sus trabajadores

Luis Giménez, responsable de la Escuela de Soldadura Apache.

Una escuela de soldadores propia capacitará a 31 operarios para certificar y mejorar todos sus procesos.

Esta semana, Santa Fe se puso a la vanguardia por la cantidad de escuelas de oficios que tienen las empresas de maquinaría agrícola, avanzando sobre los procesos de pintura, plegado de chapas, tornería y ensamble, entre otros.

La mayoría con muchos resultados exitosos y alcanzando la formación de muchos jóvenes con salida laboral inmediata, ya que no solo son incorporados a las empresas con escuelas o talleres, sino que también, se les facilita la posibilidad de inserción laboral en otras firmas del rubro o colegas.

El caso de la empresa Apache (Las Parejas) tiene la particularidad que el montaje de su centro de capacitación en soldadura, intentará –en una primera etapa– llegar a la excelencia en este proceso y alcanzar la certificación de la American Society of Mechanical Engieers (Asme), una sociedad que –al igual que otros organismos– promueve la ciencia, la tecnología, la aplicación de la soldadura, sus procesos de unión y corte relacionados, incluidos la soldadura fuerte, blanda y la pulverización térmica.

Por ahora, todo esto lo podrán obtener los 31 operarios de planta que han empezado en la tecnificación de todas sus tareas y buscan compatibilidad en el proceso manual con los que vienen haciendo por medio de la robótica.

El proyecto, que comienza con una escuela es bastante ambicioso, ya que buscará alcanzar los códigos Asme mediante su certificación y al mismo tiempo la creación de un laboratorio de macrografía con el objetivo de verificar la ausencia de defectos, determinar la geometría en las uniones soldadas y mostrar el grado de penetración de los cordones de soldadura en cada material base.

“Estamos disponiendo de todas las herramientas para que la calidad de la soldadura sea la deseada y con un plantel de soldadores que trabajen a un mismo nivel. Hacerlo bien y con piezas de calidad es la base; sumado a un laboratorio de monitoreo constante sobre cada estudio de rotura, calor aportado y otros parámetros”, dijo Luis Giménez, responsable de la Escuela de Soldadura Apache.

Al mismo tiempo, este referente explicó que es muy fácil darse cuenta cuando una máquina o implemento agrícola está bien construido, con solo acercarse y ver sobre la pintura los detalles de cada soldadura.

“A diferencia de otras industrias, la metalmecánica ha ingresado en un proceso de mejora constante. Tal vez un poco más lento que otros, pero desde hace unos años con tecnologías de última generación”, subrayó Giménez remarcando que la capacitación podría extenderse a las áreas de prototipos, dispositivos y calidad. Por ahora, antes que finalice el 2023, será la propia Asociación Americana de Soldadura (Asme) quien reconozca a los operarios en su producción de bienes soldados. A partir de allí, la firma tiene pensado abrir las puertas de su escuela de oficio a toda la comunidad y aquellas personas que quieran avanzar en un trabajo calificado por códigos, un conjunto de reglas, procedimientos estandarizados y lo que siempre se reclama que es el agregado de valor en el trabajo.