Una escaloneta
10/11/2023
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20/11/2023
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Agro: los cupos de compras siguen siendo bajos

A factura abierta, hasta después de las elecciones, el campo maniobra en la compra de insumos y productos.

En algunos casos, el costo de estas nuevas campañas agrícolas se conocerá cuando haya un nuevo presidente en el país. Es decir, un gran número de productores vienen adquiriendo los productos e insumos agrícolas a factura abierta, ya que la fijación del precio se realizará después del 20 de noviembre.

La maniobra, que fue denunciada por los dirigentes agropecuarios y otros referentes del campo, se mantiene e intensifica a medida que se aproxima la fecha del sufragio que dará lugar al resultado electoral.

Esta semana, un directivo de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Ignacio Kovarsky, remarcó  que en medio de una economía con problemas de una inflación híper acelerada, se viene sumando la falta de suministros y la decisión  de muchos proveedores de vender con una facturación a 60 días y un tipo de cambio abierto. “Esto está pasando en muchas provincias, con el expeller de soja y otros productos. Además, se suma la problemática de los cupos de compra, que te neutralizar en tu esquema de manejo ya que adquirís lo necesario porque no te toman los pagos y te limitan con las cantidades. En 30 días, el cuello de botella estará orientado a la actividad pecuaria que notará la falta de alimentos para el ganado y las consecuencias en la producción, si la medida persiste”, enfatizó Kovarsky.

El joven dirigente de Trenque Lauquen, remarcó que la incertidumbre política, sigue siendo avalada por medidas de corto plazo, que han generado varios tipos de cambios, cierre de exportaciones y la espalda a los productores. “No podemos trabajar, no conseguimos gasoil, fertilizantes, repuestos y ahora no le podemos dar de comer a las vacas, más allá del alivio de algunas lluvias”, remarcó  agregando que es necesario buscar salir de los constantes urgentes y sentarse a dialogar sobre un negocio futuro.

“Igual, vemos difícil de discutir estas cuestiones cuando las urgencias diarias tapan la agenda. Algunos dirigentes creemos que la macro economía que no para de trabarse, se puede manejar, pero no lo estamos haciendo de la manera correcta”.

Al cierre, este médico veterinario, asesor en Administración Agropecuaria, consideró que hasta que la cosecha no está arriba de un camión entregada no es cosecha.

¨Por ahora es siembra. Se sabe que -por falta de lluvias y heladas-, los rindes de trigo serán de 1 millón de toneladas menos. Hay que seguir -paso a paso- la situación y ver cómo van evolucionando los cultivos”.

Los tambos

El gobierno que gane, deberá abordar una problemática histórica en el segmento lechero, ya que el productor sigue entregando su producción sin saber a cuanto está vendiendo el litro de leche. “Solo al finalizar el mes sabes cuánto y cuando te van a pagar y muchas veces esta condición  se realiza con cheques o notas de crédito que implican un cobro a 30 o 60 días después”.

Kovarsky remarca la ausencia de políticas en el segmento lácteo, agregando que a pesar de la firma de acuerdos con la industria vinculados a la quita de retenciones a cambio del congelamiento de precios no está funcionando. “Es imposible que las empresas lácteas logren aguantar esto por 60 días, cuando la inflación mensual es mayor al 10 %. Es decir, está claro que ese dinero es sacado de la quita de retenciones pero al productor le llega cero”. Según el dirigente, durante los últimos meses se venían aumentando un 4 % mensual los productos frente a una inflación por arriba de 7 %.

“El último incremento fue de 12 %, pero a los tamberos los recompusieron con un 6 %, entonces nosotros nos quejamos de la industria, esta culpa al supermercado y así vivimos buscando un responsable”, resaltó  pidiendo porque toda la cadena se siente a revertir esta balanza bastante inclinada para un lado contrario al productor.

A priori, los productores consideran que siempre se observa cómo se produce desde el campo a la góndola, pero en la cadena de pagos es al revés. “El supermercado ajusta sus precios según el bolsillo de la gente, le paga a la industria y la industria le abona al productor que termina siendo el factor de ajustes para poder vender su producción. No se puede ajustar cuando tenés que comprar insumos en una cancha inclinada; donde uno solo es el factor variable o perjudicado en la totalidad de una cadena”, subrayó.