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En tres décadas se atenuaron en un 70% las pérdidas de cosecha

GABRIEL RIZZOTTI. Referente de la firma Maizco.

Los cabezales fueron los pioneros en recuperar los granos perdidos. Se necesitaron 30 años para alcanzar la eficiencia.

El gerente de Maizco, Gabriel Rizzotti reconoció que al campo le llevó mucho tiempo entender que las pérdidas de cosecha se generaban por la ausencia y falta de tecnología e innovación en los cabezales, más allá de los ajustes constantes sobre las cosechadoras.

El empresario, que forma parte del equipo de trabajo de una de las firmas más antigua del país en la fabricación de cabezales, resaltó que en los 70 años de permanencia en el mercado. la evolución de este implemento es contemporánea y la revolución en el mejoramiento de los planteos agrícolas ha sido vital para el desarrollo del campo argentino.

“Aún recuerdo que la gran discusión siempre era la pérdida por los granos caídos, al levantar la cosecha. El Inta había sacado varios programas, que contemplaban la observación de todo el proceso, incluso la logística y traslado”, reconoció Rizzotti agregando la investigación fue el puntapié para resolver algo que parecía tan complicado.

“En ese tiempo, Maizco fue la primera empresa en sumarse al pedido de Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, que resaltaba la cantidad de dinero que se dejaba en el suelo con tanta pérdida. El cambio pasó por empezar a pensar en la fabricación de cabezales de otra manera y con una amplia participación de los productores agropecuarios como responsables de regulaciones y ajustes de forma constante.

El dato, que venía siendo recalcado por el Ing. Mario Bragachini resultaba llamativo porque este referente remarcaba –de forma constante– que el 70% de las pérdidas no se ocasionaban por las cosechadoras, sino por el cabezal ya que era un implemento anexo y necesita una mayor atención en su conformación, movimiento y regulaciones. La observación fue el pilar para que durante la década del ´90 se iniciaran ciclos de capacitaciones, demostraciones a campo y jornadas de ensayos y calibración que derivaron en las más grandes innovaciones del mercado.

Hoy, este implemento forma parte de las herramientas que se adaptan a las condiciones de momento; en cada cosecha. “El maíz tardío, es sinónimo de adaptación en un cabezal. Para este ciclo, ante la eventualidad climática,  el corrimiento de 75 a 80% del área por sembrar, obliga a la mayoría de las firmas a trabajar en la adaptación de cabezales y su capacidad de tratar a una planta de manera mucho más gentil. Sabemos que al tener  que cosechar plantas heladas y por fuera de una temporada habitual, la pérdida no se manifestará de la manera más violenta con espías en el suelo, o granos partidos.”.

Según Maizco, el concepto de los cabezales modernos varían de manera constante en sus versiones. “Siempre hay un restyling. Son continuas y permanentes las modificaciones. Forma parte del concepto que nos llevó muchos años entender y en la actualidad ya es común, como las nuevas versiones para maíz tardío que nos señalan que sin evolución se vuelve a la pérdida. El cambio, fue aprender a tratar a la planta como base o condición fundamental para que una cosecha no se transforme en un dolor de cabeza, como en un momento fue el maíz verde u otra condición eventual”, subrayó Rizzotti.

Ventana cerrada

Esta semana, los referente de investigación y desarrollo de la firma que cumplió 7 décadas, mostraron un poco de preocupación por el cierre de la ventana para la siembra de primera. La observación  pone en escena a los maíces tardíos, aunque no descarta la posibilidad del pase a otro cultivo, ante la demora de las precipitaciones. Según Maizco, el futuro de los cabezas está atado al clima, algo impensado en otros tiempo, aunque con la obligación de desafíos mayores para todos los segmentos de la maquinaria agrícola que deberán ajustar sus equipos ya no solo a la tecnología de punta, electrónica, sensores y otros variables modernas, sino al cambio climático. “La palabra innovación se torna continua para el cuidado de cada grano que se cosecha”.