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23/11/2022
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30/11/2022
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El productor está receptivo y preparado para un nuevo dólar soja

PASO A PASO. Avanza la siembra más lenta de la década.

La segunda opción de este paliativo podría generar nuevas ventas. Ante las críticas y reproches a la medida, nadie descuida la posibilidad de utilizarla.

Esta semana, se notó que el sector se encuentra atento al nuevo ciclo agrícola y tratando de hacer un planteo productivo lo más seguro y tecnológico posible.

A diferencias de otras campañas, donde en situaciones complicadas y de incertidumbre se cometían varios errores, –en esta ocasión– todo fluye muy lento y alejado de aquella idea de pensar que invertir menos tecnología podría ser un ahorro.

“La ecuación cambio y lo que se busca es estar más protegido”, anticipó el director financiero de ALZ Agro, Rodrigo Armas agregando que ve más cautela en los productores agropecuarios, pero con una idea más inteligente del manejo.

El empresario, también anticipó que hay expectativas por el nuevo dólar soja. ”Cuando surgió en septiembre, para nosotros fue una oportunidad. Hoy las situaciones son distintas y cambiaron de manera rotunda para cada tipo de productor. Fueron muchos los que tomaron esta opción y trataron de hacerse de un mejor precio en ese momento, más allá de otros que –con buen criterio– expresaron que no vendían porque no ya no tenían nada que hacer con los fondos”, expresó explicando que la mayoría ya habían comprado los insumos, reparado sus implementos agrícolas, renovados las cubiertas y otros opciones de funcionamiento.

Según Armas, un nuevo tipo de cambio diferencial después de 2 meses, tal vez genere un movimiento adecuado por las necesidades que se pueden originar en base a una nueva compra de insumos, equipamiento y tecnología; teniendo en cuenta que es poco probable la alternativa de la realización de plazo fijos bancarios u otra alternativas de ahorro o inversión por encima de esa opción o la reserva y resguardo del grano.

Lo cierto es que del dólar primavera, al del verano hay grandes diferencias y expectativas. “Puede existir alguna necesidad de pesos en las empresas agropecuarias para enfrentar distintos tipos de compromisos y pagos”, señaló Rodrigo Armas asintiendo que –de surgir la variable financiera– el mercado se va a empezar a mover.

No obstante, el ejecutivo recordó que se viene de una sequía extrema, el anuncio firme de caídas de resultados económicos y productivos para el trigo, el corrimiento en las fechas de siembra del maíz y el retraso de la siembra de la soja.

“De antemano la situación deja ver una campaña (2022/23) que se va a cosechar con resultados complicados y menos producción a nivel macro país. Sin embargo, dentro de todo esto, hay un dato importante al hablar de los productores y pasa por una cadena que está sólida y se encuentra consolidada en el marco de un menor potencial productivo.

El dato, también empuja a pensar que los proveedores de insumos y semillas vienen de un año de muy buenas ventas. Si bien se ha tenido una merma –anticipada– de semillas de maíz y girasol por las causas climáticas que afectaron la cosecha 2022, las ventas fueron menores no por falta de demanda, sino de oferta. “Lo primero que se vendió fueron los híbridos de mayor tecnología. Nuestros productores están entendiendo la importancia de no echarse para atrás un año como este y buscan sembrar mejor tecnología. Estamos más tranquilos, porque las primeras lluvias generalizadas empezaron a mover toda la dinámica de la venta de insumos y motivan para que no se genere una caída en la aplicación de tecnología en todo el sector”, enfatizó Armas recordando que en tiempos de incertidumbre todo depende del segmento de productores y las formas con que se trabaje.