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El campo espera financiación a tasas blandas

FIERROS. El año será complicado para los productores y contratistas.

Los contratistas reclaman una financiación bancaria menor al 50 %. Avanzan los acuerdos con las fábricas por créditos propios.

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Esta semana, la mayoría de las fábricas de maquinaria agrícola se sentaron con sus clientes y avanzaron con varias líneas de asistencia de cara a la próxima campaña.

Se habló de descuentos de contado, especiales y otros planes de financiación con una entrega inmediata y varios cheques.

También de mantener el precio de lista si la compra se cierra mediante un plan basado en una entrega efectiva inmediata y varios valores espaciados a lo largo del tiempo.

El objetivo es seducir a los contratistas, que más allá de la incertidumbre no ven con buenos ojos las actuales tasas bancarias, que fluctúan entre el 68 y 90 %.

Es más, la mayoría considera que se ha demorado mucho en avanzar sobre nuevas líneas y la única expectativa se ha centrado en los posibles anuncios durante Expoagro.

Si no llegan, se podría perder –nuevamente– la posibilidad de avanzar sobre la campaña de granos finos y en esta ocasión sería el trigo quien quedaría perjudicado, no por el clima sino por la falta de asistencia financiera para este nuevo ciclo.

“Estamos en años con diversas adversidades. El 2023 va a ser difícil y complicado. En principio por lo que ya hemos pasado, aunque principalmente por lo que está dejando la sequía y lo que anticipa la economía. De igual manera, hay una baja de rindes en la mayoría de los cultivos y pérdidas”, remarcó Rubén Giorgi, vicepresidente de la firma.

El empresario, explicó que la planta está avanzando en nuevas operaciones y los equipos técnicos vienen preparando una seria de novedades para el mercado que apuntan al desarrollo tecnológico y el ahorro operativo.

Es decir, los nuevos prototipos estarían orientados a una seria de sembradoras que permiten levantar y bajar los chasis, así como otras que se cierran para adelante y dan la ventaja de un fácil transporte.

En cuanto al ahorro, de a poco se percibe un avance de los equipos de roturación mínima, donde las rastras de discos empiezan a realizar un control eficiente sobre las malezas sin la necesidad de tirar tantos productos químicos.

Para muchos, acá se ha centrado una nueva discusión sobre el camino de la agricultura y los gobiernos están evaluando los indicadores que dejan las nuevas rastras, la disminución en el uso de agroquímicos y el avance como complemento de los productos biológicos.

“Vemos que los clientes se siguen mostrando inquietos y dispuestos a tener la última tecnología si se lo permiten sus costos. Eso hace a la productividad y es un elemento diferencial sobre cualquier otra parte del mundo”, subrayó el referente de Giorgi Maquinaria Agrícola.

Tarde

Desde hace un tiempo, el campo viene llegando retrasado en todos sus resultados. Lo que comenzó con una pandemia o crisis sanitaria, se potenció con la guerra, la economía y posteriormente la sequía o adversidad climática.

Hoy se habla de merma en los rindes, por cultivos sembrados muy tarde y otros que fueron pasados por alto.

Para sortear estos obstáculos, el campo viene reclamando una asistencia o financiación bancaria que aún no está o se perfila a llegar tarde.

Si bien hay algunos acuerdos con los bancos, la idea reclama líneas que se detengan o no superen una tasa anual del 50 %.

“No sabemos si se podrá bajar el porcentual que parte del 65 y se acerca –en casos especiales– al 90 %. Estamos pidiendo que se tenga en cuenta el tiempo que lleva recuperar el dinero que se invierte en bienes de capital”, dijo Giorgi agregando que tomar una inversión a tasas tan altas en un riesgo muy grande para deudas que se extienden a 2 o 3 años. “Nos preocupa el futuro impredecible. El sector necesita créditos blandos”.