Registro alejado
05/06/2024
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Santa Fe: la ley carece de bases para el desarrollo productivo

AGROACTIVA. Santa Fe salió a defender su agroindustria.

El gobierno alertó de la falta de previsibilidad y objetivos productivos. Estamos perdiendo el tiempo y no existe una señal de confianza a nuestros principales compradores.

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El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, manifestó en el marco de Agroactiva, que no va a permitir que pongan a la provincia de rodillas, ni a la Región Centro del país.

Desafiante y tomando prestada la emblemática frase del agitador rural entrerriano Alfredo De Angelis, habló de su cronología de vida resaltando que llegó al cargo con esfuerzo y un trabajo similar al que todos los días hace la gente de campo.

“Soy nieto de analfabetos y luché durante un largo tiempo para llegar a este cargo”, destacó el funcionario santafesino en el marco de la muestra a la que consideró como una locomotora que impulsa el desarrollo de Santa Fe y el agro argentino.

En este entorno, varios funcionarios políticos armaron una especie de contraofensiva que buscará romper con el perfil financiero economicista porteño.

“Acá se está evaluando solo el aporte fiscal y se ignora que Argentina –de esta situación– solo sale produciendo, generando más trabajo e inversión”, resalto el Senador Provincial Esteban Motta durante su recorrida por Agroactiva.

Al mismo tiempo, expresó que el mayor ingreso fiscal se debe dar no por el incremento de los impuestos, sino por el crecimiento de la producción de toda la Región Centro.

“El presidente no se ha dado cuenta que la Ley de Bases, carece de una base para el desarrollo productivo. No es previsible, no se sabe cuándo, cómo y cuál es el objetivo de productividad”, expresó Motta considerando que la demora nos está haciendo perder oportunidades entre las que se destacan el suministro de trigo a Brasil como principal cliente.

Secundados por muchos empresarios, los funcionarios de Santa Fe coincidieron en que la vista está desviada y el gobierno Nacional no se da cuenta que el sector agropecuario puede brindar trabajo, inversión, divisas y el desarrollo del interior.

Para muchos referentes del campo, la ley se va a terminar votando y aprobando porque hay un condicionamiento al consenso y la necesidad de dar las herramientas a la Administración Central. Sin embargo, en Agroactiva se notaron más diferencias que acuerdos, si la mirada apunta directamente al interior productivo de nuestro país.

La preocupación se ha centrado en la visión de mediano y largo plazo para la actividad agropecuaria, su demora y el hecho de que todo el poder legislativo siga convulsionado.

Ayer, los fabricantes de maquinaria agrícola repasaron los anuncios de financiación y la batería de créditos a tasas subsidiadas que inician en un 27 % y de ahí en adelante bajan. Todo sonó como una gran oportunidad para que se impulse la inversión y se genere el efecto de rebote que aún sigue ausente, frente a una economía muy enfriada.

“De Expoagro a Agroactiva hay una baja extraordinaria en los tasas crediticias. Partimos del 60 % y en 3 meses estamos en un porcentual menor al 30 %. Es una señal tan positiva, como el resultado de la cosecha de granos gruesos que –a pesar de tantos inconvenientes, incluida la chicharrita– concluye con una estimación de buena a excelente”.

El cierre de la muestra, fue reflejo de un mes de transición hacia el segundo semestre, volvió a remarcar que la no unificación de los tipos de cambio, nos sigue mostrando como un país poco serio y previsible. También, resaltó la carencia de políticas productivas para construir una alternativa real.

Se vuelve a pedir por reglas claras en el mediano plazo. Al presidente le pidieron que por 3 años se instrumenten resoluciones productivas y fiscales sin variaciones.

El Estado le pidió a los productores que liquiden y sus representantes le solicitaron comprensión histórica. “Nosotros ahorramos en granos, el 70 % de la producción del país se hace sobre campos arrendados y estos se pagan a valor producto. Acá no timbeamos, tratamos de no exponernos a más riesgos y manejamos la venta de los cereales y oleaginosas de forma progresiva. Nadie pisa el cereal, solo nos movemos de acuerdo a la dinámica del sector y sus variables. No se puede manejar la producción con una tabla de excel desde Buenos Aires”.

Se vio muchos productores firmes, resaltando su forma de trabajo y expresando que la van a seguir manteniendo así, gobierne quien gobierne. Una muestra política, que escondió entre tantas discusiones la nombrada –y por ahora tenue– segunda revolución productiva.